La Niña
- danydardonofficial
- 4 mar 2021
- 5 Min. de lectura

Domingo por la mañana, durante un frio invierno, la ciudad cubierta de nieve y un sol radiante en la ciudad de Berlín, Alemania; tras una ardua labor, con el cordón umbilical enredado en su cuello y la presión del codo de la enfermera, sobre la costilla de la madre, nació Eleonor, una hermosa y trigueña; en medio de un mundo complicado, particularmente debido a la pandemia, en invierno del 2021; el virus que ataca a la raza humana, a toda hora, todos los días en todas las sociedades, desde los multimillonarios, monarcas y jefes de estado, hasta los que carecen de un techo, abrigo y comida; vino a este mundo como un rayo de luz por la mañana, esa luz que el sol nos da, inexplicablemente simboliza esperanza, con la ilusión de que todo va estar bien, al ver a Eleonor con un futuro por delante.
Cuando veo retrospectivamente, con el paso de los años, me doy cuenta que muchas veces trazamos nuestro futuro, otras veces nuestro presente es la consecuencia de nuestro pasado; pero inusualmente, algo pasa, algo fuera del control del ser humano, opuesto a sus predicciones e inesperadamente a lo planificado; y es que la muerte, los infortunios y las desgracias llegan sin avisar y la vida se anuncia durante el tiempo del embarazo; por que las buenas noticias muchas veces parecieran que son fabricadas poco a poco y las malas noticias, son como un flash de cámara, rápido y fugas.
En Berlín con uno de los mejores sistemas hospitalarios del mundo recibió a esta hermosa bebe de nariz respingada, de ojos felinos en tonos grises y verdes; con un grupo de profesionales altamente calificados, con toda extrema precaución de esterilización en una sala de parto, junto a una sala de operaciones en caso, fuera necesario intervenir quirúrgicamente; sus padres, decidieron tomar el riesgo de traer a esta bebe al mundo en medio de una pandemia, pero más de siete años atrás planificaron este momento; cuando decidieron formar un hogar, trazaron un ruta de vida, decidieron estudiar en la universidad, sacrificar muchos años de viajes, fiestas, vestir a la moda, conseguir un trabajo para ganar más dinero; luego obtuvieron sus títulos universitarios, entonces se enfocaron solamente en trabajar, ahorrar y seguir ahorrando para lograr adquirir un lugar propio donde vivir, donde iban a crecer sus hijos, los padres de Eleonor siguieron, haciendo más y más sacrificios, limitándose a muchas cosas para poder tener los recursos económicos de adquirir un techo propio con condiciones humanas; nada de lujos o excentricidades, lo necesario y ciertas comodidades; recorriendo la ruta que trazaron años atrás, cumpliendo con objetivos, metas a corto y mediano plazo, mientras eran un matrimonio joven, hoy soy una familia.
El mismo domingo por la mañana, en la República del Congo, África; otra niña nace a la misma hora, es una hermosa africana su piel obscura como el carbón, sus pestañas son largas onduladas como el pétalo de una rosa, de ojos grandes y redondos, Begoña le llamo su madre, como la flor; nació en una choza de piso de tierra, con paredes de adobe, con una comadrona, sobre una manta, la madre puja y puja con fuerza, hasta que dio a luz; la madre se encuentra exhausta, con cuidado los vecinos consiguen agua potable para la madre, para que este hidratada cuando pueda amamantar su bebe; pero esta historia es diferente a la de Berlín, no solo por la geografía y por las condiciones del parto, si no porque la historia tiene otros antecedentes; casi nueve meses atrás, mientras la madre de Begoña buscaba ramas secas, juntaba en una manta para hacer leña y así poder cocinar; un hombre armado miembro de la guerrilla, tras unos árboles la tomo por la fuerza y abuso de ella, tras golpearla en el rostro, mientras su labio sangraba, el cuello de la camisa de este hombre se llenaba de las lágrimas de aquella adolescente, mientras las lágrimas corrían por sus mejías, este hombre la violaba, el dolor en su rostro de los puñetazos de ese hombre, había desaparecido tras el dolor de su alma, con tan solo dieciséis años estaba perdiendo su virginidad con su violador, sentir como este hombre abusaba de ella a la fuerza, el daño físico y emocional, fueron terribles, el daño psicológico fue grave, las cicatrices de su rostro desaparecieron y el dolor de sus partes íntimas disminuyo con los meses, pero dejo una secuela de frustración y tristeza durante esos casi nueve meses de embarazo y quizás de por vida; quienes la conocían sabían que ya no sonreía y tampoco era la misma, pero solo ella sabía el dolor que estaba viviendo; tres meses después su vientre comenzó a crecer y sus familiares murmuraban, algunos por lastima, otros como su hermano menor de doce años impotente ante no haber podido defenderla; el hombre que la violo, era el padre de su hija.
Así es este mundo en el que vivimos, para algunos afortunados y para otros mucho menos que desafortunados; como es que dos hermosas niñas nacieron el mismo día, ninguna pidió venir a este mundo, una nació en condiciones que todo ser humano merece nacer y otra nació en condiciones que ningún ser humano merece nacer; ¿a quién debemos de culpar por las condiciones en que nació Begoña? Su madre por no abortar, su padre biológico por haber violado a su madre, el gobierno por no brindarle seguridad a sus ciudadanos, a Dios por permitir que esto pasara; tantas interrogantes que nos vienen a la mente al ver la historia de como vino a este mundo Begoña; buscamos culpables, pero ¿qué ganamos con buscar culpables? ¿haremos justicia con darle una condena al padre biológico de Begoña?; ¿quién soy yo, quién eres tú, para cuestionar o sugerir un aborto, a la madre de Begoña por traerla al mundo?
¿Qué hizo Eleonor para merecer la manera en que vino al mundo? En un hogar integrado, con padres que planificaron su nacimiento en un país con las mejores calidades de vida en el planeta, con padres profesionales, con principios y valores, con un futuro de educación gratuita y de primera calidad, con comida, vitaminas, vacunas, abrigo, parques de juegos.
¿Qué hizo Begoña para merecer la manera en que vino al mundo? Una madre denigrada, abusada, con su cuerpo, integridad y corazón dañado por su padre biológico, quien violo a su madre; entonces cuando Begoña tenga la edad adulta y ella se entere, comprenda y pueda razonar que es producto de una violación; en un país donde reclutan niños para la guerrilla, violan mujeres y niños, matan a sangre fría por una supuesta causa democrática; donde la gente muchas veces no tiene comida, abrigo, techo, condiciones básicas de agua potable, drenajes, sin educación superior.
Lo cierto es que ni Eleonor, ni Begoña hicieron nada para merecer su nacimiento, crecimiento, desarrollo integral, y las oportunidades que ambas puedan acceder en el transcurrir de sus vidas, quizás nunca se conozcan, a lo mejor serán grandes amigas, pero nada va a cambiar como vinieron a este mundo, porque eso ya paso.
Depende de cada ser humano, hacer lo correcto, todo adulto en pleno goce de sus facultades físicas y mentales; sin importar raza, nacionalidad o religión sabe lo que es correcto por el bien común; sí Eleonor y Begoña deciden al ser adultas hacer lo correcto para hacer un mundo mejor, podrían emular a la Madre Teresa de Calcuta; por otro lado si el ser humano no hace lo correcto, no busca el bien común, podrían haber muchos más, como el padre biológico de Begoña o peor aún, emular un Adolfo Hitler; está en mí y en vosotros hacer lo correcto, lo verdadero, lo integro, lo incorruptible; abrazar y besar, es mejor que golpear y disparar.
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